PERSONALIDAD Y AUTOESTIMA EN LA ADOLESCENCIA

la personalidad y la autoestima en los adolescentesLa personalidad y la autoestima son un grupo de cualidades que vamos creando sobre nosotros mismos a lo largo de todos los años de vida. Desde el ciclo de educación infantil, empezamos a trabajar para poder contar con una buena imagen de nosotros mismos y poder ser felices. Aunque uno de los momentos más complicados en la personalidad y la autoestima surgen cuando el niño es un adolescente. Donde podemos cambiar radicalmente tanto una como otra.

Adolescencia.

Es una etapa muy complicada. Las hormonas las tenemos totalmente revolucionadas. Las relaciones sociales son muy complicadas, ya que necesitamos más que nunca la aceptación de los demás. Cada vez nos influye más las opiniones que puedan tener nuestros compañeros, pasando a un segundo plano las que tienen nuestros padres.

Por esto es muy importante haber estado trabajando en la personalidad y la autoestima desde que son muy pequeños. Ya que una fuerte personalidad puede ayudar muchísimo al niño en una fase tan delicada como es la adolescencia.

La adolescencia es una etapa que hemos pasado todos y que como siempre tiene su principio y su fin. Debemos ser pacientes y pensar la situación que está viviendo el niño. En este momento, lo más importante es ser aceptado socialmente por los compañeros aunque para ello tenga que hacer cosas que no habrían formado parte de su personalidad hace unos meses. Los padres empiezan a quedar un poco al lado. Podemos decir que la adolescencia es una preparación para la independencia futura.

Consejos para ayudar con la personalidad y la autoestima.

Estar ahí. Por lo general los adolescentes empiezan a confiar más en los amigos que en los padres. Dejando a estos de lado. Debemos entender que le está pasando y lo más importante, aunque no quiera contarnos nada. El niño debe saber que estamos a su disposición para lo que necesite y aunque no nos cuente las cosas, en caso de que tenga algún problema debe saber que nos tiene ahí.

La empatía. La mejor forma de aconsejar y entender a alguien es a través de la empatia. Debemos tratar de ponernos en su lugar para poder entender un poco mejor por que actúa como actúa.

Escuchar. Es cierto que muchas veces, nos resultará ridículo lo que piensa. Aunque al igual que nosotros lo hicimos el niño tiene que pasar por ello y el pensar de cierta forma puede hacerle aprender, recuerda que tu no has pensado siempre igual, la vida son diferentes fases y nosotros nunca somos los mismos. Vamos cambiando en función de los conocimientos y experiencias que vivimos. Lo mismo le pasa a él.

Sin comparaciones. Siempre son un mal ejemplo, debemos tratar al niño como algo único y personal. Cada uno somos como somos y no somos mejores ni peores, solo diferentes. Las comparaciones conseguirán que se sienta inferior además de pensar que no cubre nuestras expectativas.

Sus problemas también son muy importantes. Según nos hacemos mayores, los problemas que nos encontramos son más complicados y con más importancia. Lo que no quiere decir es que los problemas de nuestro niño no sean importantes. Lo que es importante para nuestro niño lo debe ser para nosotros. Intentemos que llegue a un punto en que no le de tanta importancia. Pero por que lo ha analizado. No por que le quitemos la importancia.

Conclusión.

La adolescencia siempre será una etapa muy dura en nuestras vidas. Aunque está para aprender mucho de nosotros. Durante este tiempo, nuestro cerebro, tendrá muchas ganas de probar cosas nuevas, además la zona que nos avisa de los riesgos, suele dejar de funcionar como a otras edades. Permitiéndonos que probemos cosas que de otra forma no haríamos.

Aunque los niños tengan una genética que predetermina muchas cosas de nuestra vida. Yo creo que no es la personalidad. De hecho, la personalidad se empieza a crear desde el primer momento de vida. Y para moldearla y acabar en lo que somos. Influirán una gran cantidad de elementos externos al niño o al adolescente. Desde la educación y el comportamiento que tienen los padres con él y a su alrededor. Ya puedes decirle, que si luego te comportas tu de otra forma el niño se quedará con lo que ve. No nos olvidemos de los amigos, los profesores, otros familiares, la televisión delante de la cual pasan más tiempo que estando con los padres hablando o jugando, los ordenadores, teléfonos móviles… La personalidad es un todo de lo que nos rodea desde que nacemos. Y la educación es el conductor que la dirigirá a buen camino o por el contrario nos estrellará.

La adolescencia tiene una parte muy importante en la creación de la personalidad final de la persona. Es la época de experimentación. Muchos padres no entienden y dicen “mi hijo no era así, se ha vuelto tonto” Es una reacción normal del paso de la niñez a la madurez y como todo en nuestra naturaleza tiene su sentido y su lógica. Cuando llega la adolescencia, tan solo tenemos que esperar haber hecho un buen trabajo educándoles y dejarles volar. No hay nada peor, que reprimir a un adolescente, ya que le faltará algo que quiere hacer. Y a la larga, esta necesidad reprimida, saldrá por algún lado.

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